6.6.10

Varius multiplex multiformis

Asumimos que los sábados son la gran patada al hígado, casi obligatoria. Pequeña masa blanda que vive atormentada por las diferentes costumbres individuales, que se traducen en sustancias de todo tipo.

En esta casa, los domingos toman ese papel de día contra el hígado. De hecho, el sábado fue bueno. Incluso dormí bien, la primera mitad de la noche. Con la segunda, menos madrugada y más mañana, comenzó mi domingo . Bilis y grasa, en exceso.
Luego, a procrastinar (para ponerme kitsch).

Y es como una serie, tiene temporadas.

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