Los parches, las motas y borradores no bastan: desaparecer, genuinamente, toma más que decir que se ha logrado (y, como escuché en algún momento, qué pena cuando se tiene y satisface la necesidad de gritar a los cuatro vientos que ya se es grande).
Sin conciencia, sin vista panorámica, las cosas han llevado un curso tal vez esperado pero todo se cruzó y me convirtió en una pieza congelada. No un dado de hielo, por dentro todo sigue igual; solo una capa de hielo en la superficie. Aún así necesito el azúcar, no edulcorante, no cafe, no vinagre. Dulzura. Sí, egocentrismo, y? solo en determinada dosis es normal. No soy la primera, mucho menos la última. Solo estoy en una lista, SÍ, COMÚN. Sí, me como todo esto. Sí, tengo fantasmas en la memoria y muchas necesidades.
Y no, no pueden reducirme a eso. Quién plasma una explosión mental o subjetiva partiendo de todas las cosas buenas que posee? Qué resulta egocéntrico en estas opciones?
Remember cuddles in the kitchen yeah, to get things off the ground.
“Melancolía artificial”, de Roberto Merino
8 hours ago


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